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Paula Atienza

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Effectiveness, Attractiveness, and Emotional Response to Voice Pitch and Hand Gestures in Public Speaking”, de Rodero, E. (2022), en el que la autora realiza un estudio para saber cómo influyen las variaciones en la intensidad del tono de la voz y la frecuencia y exageración de los gestos realizados con las manos, en la efectividad de los discursos en público.

Cuando vemos y escuchamos a una persona mientras habla, se pueden distinguir dos partes diferenciadas en la comunicación que son muy importantes: lo que dice esa persona y cómo lo dice, es decir, el contenido y la forma del mensaje. O, dicho de otra forma, la comunicación verbal y la no verbal, ambas igualmente importantes. 

La autora decide centrarse en este caso en la comunicación no verbal, ya que cada parte de nuestro cuerpo, cada movimiento, expresión facial o variación de tono, tiene un significado. De hecho, nuestro cerebro puede crear una impresión sobre alguien que da un discurso en sólo milisegundos, atendiendo únicamente a su rostro, su cuerpo, o escuchando su voz. 

Ya hemos mencionado en numerosas ocasiones que existen distintos canales de comunicación no verbal. Por un lado, tenemos todo lo relacionado con la kinésica, como son los gestos, las posturas o el movimiento; también está el paralenguaje, lo que son los rasgos de la voz; la proxémica, que se refiere al espacio y la gestión de las distancias; la apariencia de las personas, como la vestimenta, las joyas, incluso el color de la piel. 

Las señales de comunicación no verbal pueden influir en la percepción y el procesamiento del mensaje. Usamos nuestros cambios corporales y de voz para reforzar o calificar lo que decimos, transmitir emociones, actitudes, intenciones, regular el flujo de la comunicación…

Según expertos, los líderes carismáticos utilizan variaciones del tono de la voz, contacto visual, gestos y expresiones faciales para diferenciarse del resto. La forma en que los presentadores de televisión, por ejemplo, utilizan sus voces y gestos al hablar en público, es crucial para involucrar a la audiencia, atraer su atención y provocar emociones. 

En esta investigación se analiza la efectividad, el atractivo y la respuesta emocional de diferentes estrategias relacionadas con el tono de la voz y los gestos de las manos en los discursos públicos. Pero ¿por qué estos dos elementos?

En primer lugar, la voz juega un papel muy importante en nuestras relaciones sociales, y por tanto en los mensajes persuasivos, como los discursos públicos. Cómo usamos la voz se llama prosodia, y representa el conjunto de características que usamos al hablar. 

Uno de los componentes más importantes de la prosodia es la entonación, sin embargo, la investigación sobre la influencia de las variaciones de la entonación cuando se trata de discursos en público es escasa, a pesar de su importancia. 

En 2011, un estudio encontró que los cambios sustanciales de tono aumentaron la persuasión y la credibilidad, y en 2021 se concluyó con que un tono más alto y variado en la voz, se relaciona con un mayor carisma. En discursos públicos, una entonación enfática moderada se considera la más efectiva, capta más atención y provoca mayor excitación, mejorando la comprensión, debido a su dinamismo. 

Sin embargo, aunque estos cambios son muy positivos, las variaciones excesivas podrían ser contraproducentes y hacer que el discurso sea exagerado y poco natural, por lo que la hipótesis de la autora es que la estrategia moderada sería la mejor opción. 

Por otro lado, tenemos los gestos con las manos. Según los expertos, las personas que usan gestos con las manos son percibidas como más efectivas, persuasivas, creíbles, dominantes, extrovertidas, sociables y honestas. Por lo tanto, hay una tendencia a asociar rasgos positivos con los movimientos de las manos. 

Un estudio realizado con charlas TED, concluyó con que los gestos de las manos hacen que el orador parezca más convincente. Sin embargo, como ocurre con el tono de la voz, una excesiva intensidad podría resultar exagerada y provocar distracciones. La hipótesis de la autora también es abogar por estrategias moderadas. 

Para el estudio, se grabaron un total de 48 vídeos de discursos cortos en los que se combinaban tres variaciones del tono de la voz (suave, moderado, intenso) y tres intensidades de gestos con las manos (suaves, moderados, intensos). 120 estudiantes universitarios formaron la muestra del estudio. 

Los hallazgos mostraron que las señales de comunicación no verbal examinadas fueron relevantes para determinar la efectividad y el atractivo de un discurso público.

La estrategia con variaciones de tono moderadas, en lo relativo al tono de la voz, fue la más efectiva y atractiva, seguida del estilo de variaciones altas y, en tercer lugar, las pocas variaciones. El resultado está en línea con los hallazgos de estudios previos.

Una estrategia equilibrada con cambios de tono, ni pocos ni muchos, se percibe como más dinámica y, por tanto, más eficaz, ya que una voz más expresiva siempre se percibe mejor que una voz aburrida, y aporta carisma. 

En cuanto a los gestos, ocurrió exactamente lo mismo. La estrategia moderada fue la que más éxito tuvo, seguida de la estrategia de muchos gestos y, en última posición, pocos gestos. 

Al combinar las estrategias relacionadas con el tono de la voz y las de los gestos, se obtuvo el hallazgo novedoso de que, cuando la voz experimenta variaciones moderadas del tono, son efectivos tanto los gestos moderados, como los gestos exagerados. 

Los resultados de este estudio permiten avanzar en el análisis de claves no verbales, especialmente, como es lógico, en el estudio del tono de la voz y la gestualidad. La autora señala la necesidad de dedicar mayores esfuerzos a estudiar los efectos de ambos canales combinados, que, como hemos visto, pueden ofrecer respuestas prometedoras a preguntas interesantes. 

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “‘You never get a second chance’: First impressions of Physicians depend on their Body Posture and Gender” de Grün, F. C.; Heibges, M.; Westfal, V. y Feufel, M. A. (2022), en el que los autores realizan un estudio para saber si las posturas abiertas y las cerradas influyen en la percepción que tenemos sobre el médico, así como el género de éste.

La forma en que un paciente percibe a su médico influye en multitud de factores que determinan el éxito del tratamiento, por ejemplo, en la información que se comparte entre ambos, en la comunicación médico-paciente, la satisfacción del paciente, la adherencia a la medicación y, en última instancia, los resultados de salud. 

Las primeras impresiones sientan las bases para una interacción médico-paciente exitosa, en particular cuando los encuentros son breves, cuando suele ser el caso de muchas consultas de salud. 

Recientemente, la investigación empírica ha comenzado a preguntarse cómo el comportamiento no verbal, relacionado con las posturas corporales, puede afectar a las primeras impresiones de los pacientes sobre los médicos. 

Un estudio de 2019, demostró que los médicos que adoptan posturas de alto poder, dicho de otra manera, posturas abiertas (por ejemplo, los brazos en las caderas), son percibidos con mayor probabilidad como competentes, que cuando asumen posturas de bajo poder, es decir, posturas cerradas (brazos cruzados), sin embargo, no tuvo en cuenta el género. En este mismo estudio se llegó también a la conclusión de que la capacidad de empatía también se relacionaba con la competencia percibida del médico. 

La calidad de la interacción médico-paciente no sólo está influenciada por la comunicación de información sobre la salud del paciente, sino también por otros elementos, entre los cuales se encuentra el no verbal. 

Se ha estudiado recientemente la influencia de la apariencia física de los médicos en relación a su ropa, el grupo étnico al que pertenecen o su género, pero los autores se centran en este caso en las posturas y, además, en éstas relacionadas con el género.

En 2002, un estudio informó  de que asentir con la cabeza, inclinarse hacia adelante, y las piernas y brazos sin cruzar, conducen a una mayor satisfacción del paciente. 

Con respecto al ámbito clínico, también hay investigaciones que muestran que la interacción médico-paciente está influenciada por el género, y los pacientes aprecian el comportamiento que encaja con los estereotipos, como las mujeres que hablan con una voz suave. 

Otros estudios muestran resultados contradictorios sobre el género respecto a esta última idea. Un metaanálisis mostró que los pacientes generalmente prefieren interactuar con médicos varones, pero hay otras investigaciones que indican que el género no existe, y otras que dicen que las mujeres prefieren ser atendidas por mujeres ginecólogas. 

En resumen, los hallazgos inconsistentes de los efectos del género en la percepción de los médicos, hacen necesaria una mayor investigación sobre el tema. 

En la investigación que nos ocupa, los autores se centraron en las posturas abiertas y posturas cerradas, y metieron el género como una variable más, para estudiar la percepción de los pacientes sobre los médicos.

Reunieron a un total de 200 personas adultas de Estados Unidos e hicieron una encuesta online. El material de la encuesta consistía en fotografías de médicos en posturas abiertas y posturas cerradas, de tal forma que había médicos con posturas abiertas y cerradas, y lo mismo para las médicas. En la encuesta online se pidió a los participantes que calificaran sus percepciones de estos médicos. 

Los resultados obtenidos mostraron que los médicos hombres tienden a ser percibidos como profesionalmente más competentes cuando asumen posturas corporales abiertas y, además, parecen alentar a los pacientes a asumir un rol activo en la interacción médico-paciente.

Por otro lado, las médicas que asumían posturas abiertas, eran percibidas como profesionalmente más competentes que aquellas con posturas cerradas, pero no más que los médicos varones. Y, curiosamente, las médicas eran calificadas más positivamente en competencias sociales cuando tenían posturas cerradas. 

Por otro lado, los médicos varones en posturas abiertas y mostrando empatía, tienden a ser percibidos como personas cálidas, además de competentes. 

Es decir, parece ser que las mujeres tienden a tener calificaciones altas en competencia cuando muestran posturas abiertas, pero bajas en calidez; lo que no ocurriría con los médicos varones, que tendrían puntuaciones altas en ambas. 

Las posturas corporales influyen en las percepciones de los pacientes. Por lo tanto, además de entrenar los aspectos verbales de la interacción, los profesionales médicos deben ser conscientes de las dimensiones no verbales e incorporarlas en su día a día, para tener un mayor control de la percepción que sus pacientes tienen de ellos.  

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Can third-party observers detect attraction in others based on subtle nonverbal cues?” de Samara, I.; Roth, T. S.; Nikolic, M.; Prochazkova, E. y Kret, M. E. (2022), en el que los autores realizan varios experimentos para saber si un tercero observador es capaz de saber, a través de señales no verbales, si las dos partes de una pareja sienten atracción entre sí.

Los humanos producen e infieren rápidamente estados emocionales a través de expresiones faciales o corporales en la vida cotidiana. 

Aunque algunas emociones son más sencillas de reconocer que otras, las personas las pueden comunicar de manera eficiente usando señales no verbales. 

Uno de estos estados emocionales con mayor importancia es la atracción, crucial para la elección de la pareja. 

Observar y descifrar mensajes no verbales sutiles, como sonrojarse o sonreír levemente, podría facilitar la respuesta ante la pregunta de si una persona está interesada en volver a ver a otra. Sin embargo, aún no se ha examinado si tales señales no verbales pueden detectarse con tanta precisión como otras emociones. 

En el estudio objeto del artículo, los autores investigan si los observadores externos pueden detectar la atracción entre extraños durante una cita rápida utilizando fragmentos de vídeo. 

Este tema es de especial interés para los autores porque la atracción es una emoción poderosísima. Puede guiar nuestro comportamiento durante las interacciones sociales, acercarnos o alejarnos de personas. Al igual que otras emociones, la atracción influye también en los demás. En particular, la experiencia de la atracción está relacionada con una mayor excitación, que se puede observar incluso con procesos fisiológicos.

Investigaciones anteriores han demostrado que, en las citas rápidas, una persona puede indicar si le gustaría volver a encontrarse con su cita sólo tres segundos después de mirarla. Esto sugiere que la atracción puede surgir rápidamente y guiar el comportamiento durante la acción social. 

Los humanos son capaces de ocultar sus sentimientos o transmitir algo contrario a lo que sienten para dirigir sus interacciones sociales según deseen. Sin embargo, a pesar de nuestros mejores esfuerzos, hay señales específicas sobre las que no tenemos control. Por ejemplo, al ver a alguien que nos interesa sexoafectivamente, nuestras pupilas pueden dilatarse y un rubor distintivo puede aparecer en nuestras mejillas. 

Aunque no hay una expresión clara, hay señales sutiles de tipo no verbal que cuando se expresan indican interés y disponibilidad. Sin embargo, pueden ser ambiguas. Es importante tener en cuenta que hay muchos factores que pueden influir en la detección de la atracción.

En una serie de tres experimentos, los autores estudian si los observadores pueden detectar la atracción en una pareja de extraños que tiene una cita atendiendo sólo a pequeñas porciones de esa interacción. Específicamente, se examina si esto está influenciado por la edad, la fase de la interacción y/o la duración del estímulo. 

Los vídeos fueron recopilados durante un estudio de citas a ciegas realizado en los Países Bajos en 2021. En él, los participantes se sentaron en extremos opuestos de una mesa y se les informó de que tendrían tres interacciones separadas con su pareja: una fase de primera impresión, una fase de contacto visual (ya que al principio tenían tapados los ojos) y una fase verbal. 

Se instruyó a los observadores del estudio del artículo para que prestaran atención a los vídeos, sin instrucciones específicas sobre a qué debían prestarle atención específicamente. Al final, se les preguntó si creían que las personas de la cita querrían repetirla. 

Finalmente, los autores no encontraron pruebas sólidas que respaldasen la idea de que las personas puedan detectar de manera confiable la atracción o ausencia de atracción a través de observar fragmentos de vídeos de citas, y basándose en señales no verbales.

Sin embargo, parece ser que la precisión aumentó cuando las personas de los vídeos sí sentían atracción, y disminuyó cuando las personas no la sintieron. 

Dado que los hallazgos anteriores han enfatizado la importancia de las señales no verbales sutiles en la comunicación de la atracción, cabe preguntarse si la baja precisión observada en la detección de la atracción puede deberse a una ausencia de comportamientos asociados a ésta. Es decir, ¿habría suficiente información presente para que los observadores la captasen? 

La conclusión obtenida es que las personas no pueden detectar con certeza cuándo existe atracción entre dos personas atendiendo sólo a señales no verbales, pero parece ser que cuando las personas sí se atraen, es más sencillo percibirlo, lo cual, señalan los autores, puede ser muy interesante para investigaciones futuras.

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “I saw him first: Competitive nonverbal flirting among women, the tactics used and their perceived effectiveness”, de Wade, T. J.; Fisher, M. L. y Clark, E. (2021), en el que los autores llevan a cabo dos estudios para conocer cuáles son las señales no verbales más utilizadas entre mujeres cuando quieren conquistar a un hombre en el que más de una de ellas está interesada. 

Universalmente, las personas tienen el deseo de formar relaciones íntimas, ya sea de larga duración, o tan sólo ligues de una noche. Uno de los retos a los que se enfrentan las personas interesadas en establecer relaciones sexoafectivas es la captación de la pareja, y una forma de superar este obstáculo es el coqueteo. 

El coqueteo es un aspecto esencial de la interacción interpersonal humana, y puede ser utilizado de muchas formas. Por ejemplo, las personas solteras pueden usarlo para atraer a una pareja, pero aquellos que están en relaciones pueden coquetear para provocar celos en su pareja actual. 

También se puede utilizar como un intento de intensificar la relación que ya se tiene y promover su desarrollo, así como el crecimiento de vínculos entre las personas de esa pareja. 

Si bien el coqueteo se puede usar para muchos propósitos, el más conocido e importante a nivel evolutivo es el del apareamiento. De hecho, la mayoría de la literatura sobre el tema se refiere a cómo señalar a una persona que se está interesado en salir con ella. 

Algo muy interesante es que el coqueteo difiere entre hombres y mujeres, lo que refleja sus distintas prioridades a la hora de elegir pareja. Por ejemplo, los psicólogos evolutivos argumentan que los hombres heterosexuales suelen elegir a sus parejas en función de las señales de fertilidad y potencial reproductivo, así como el acceso sexual. 

Por otro lado, las mujeres heterosexuales suelen tener un comportamiento de competición intrasexual entre ellas para obtener acceso a parejas deseables. 

Si bien estas diferencias han sido documentadas en literatura previa, la forma en que se relacionan con el coqueteo y la posterior formación de relaciones, es compleja. 

Por ejemplo, la preferencia de los hombres por parejas sexualmente accesibles puede hacernos pensar que el coqueteo de las mujeres debería enfatizar estas cualidades para generar interés, pero parecer sexualmente receptivo es contraproducente para las mujeres cuando se trata de establecer una relación a largo plazo, según literatura previa. 

La forma en que las mujeres coquetean para atraer a una pareja potencial depende presumiblemente de muchos factores, como, por ejemplo, si la pareja tiene la calidad suficiente o si ha sido seleccionado como una posible pareja a largo plazo.

Si bien el coqueteo se puede realizar verbalmente, el componente no verbal es más abundante y, además, más importante en este contexto. Por ejemplo, las mujeres pueden intentar manifestar su disponibilidad sexual, lo cual es más fácil de hacer a través de medios no verbales. Además, las señales no verbales, suelen tener asociada una mayor credibilidad que las verbales. 

Los autores proponen la idea de que las mujeres tienden a competir de forma intrasexual, es decir, unas con otras, por la potencial pareja masculina. Sin embargo, es un tema que no se ha investigado aún desde el prisma del lenguaje no verbal, así como tampoco se ha explorado el cómo se ejecuta esta competición. Este es el objetivo del artículo.

Los autores se centran sobre todo en el uso de “señales de lazo” o “señales de vínculo”, que son exhibiciones públicas no verbales, signos u objetos (como anillos de boda o darse la mano) que indican que existe una relación entre dos personas. Se consideran una forma efectiva que las personas usan para decir que existe una relación entre ellas. 

En el primer estudio, se reunió a 91 mujeres que participaron en un cuestionario online. Respondieron preguntas como: “¿cómo lograría que la atención de su ligue se desplace de otra mujer a usted, en el contexto de un pub?”, entre otras. Las 11 acciones más populares se utilizaron para el siguiente estudio. Estas fueron: el contacto visual, bailar en su campo de visión, sonreírle tocarle, reírse de sus bromas, meterse a bailar entre la otra mujer y el hombre, mostrar asco o disgusto hacia ella, rozar al hombre, abrazarle, coquetear con otros hombres o saludarlo con la mano. 

En el segundo estudio se reunió a 139 participantes, entre ellos hombres y mujeres, y también a través de un cuestionario en línea se les preguntó qué tácticas consideraban más efectivas, utilizando una escala.

Parece ser que tocar a un hombre en el brazo, el hombro, el pecho o la pierna es el acto de coqueteo más efectivo, porque significa para otras mujeres que se está formando un vínculo con el hombre. Desde el punto de vista de la competencia intrasexual, una vez que “se toma” a una pareja, es más útil acercarse a un compañero alternativo antes que tratar de competir con una rival. 

Esta es una explicación simplista, según reconocen los autores, ya que la competencia intrasexual involucra muchos más factores, algunos desde el punto de vista evolutivo, otros desde el prisma social, etcétera. 

Otras técnicas útiles resultaron ser el contacto visual, el abrazo (que puede verse como una señal de vínculo y además libera oxitocina, que une a las personas), o reírse de sus bromas.

Los autores proponen la interesante idea de explorar en futuras investigaciones cómo el valor autopercibido de la pareja influye en las técnicas de coqueteo y, en particular, en el coqueteo competitivo.

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos “Perception of emergent leaders’ faces and evolution of social cheating: cross-cultural experiments” de Rostovsteva, V. V.; Mezentseva, A. A. y Butovskaya, M. L. (2022), en el que las autoras realizan un estudio para saber si la apariencia del rostro es una fuente de información real sobre la capacidad de liderazgo de las personas. 

Desde el punto de vista evolutivo, se asume que los líderes serán quienes deben actuar en interés del grupo y facilitar la coordinación entre los miembros de éste para conseguir el bien común. 

Algunos estudios empíricos sugieren que, el engaño, también puede ocurrir en el contexto del liderazgo humano, el cual, a su vez, está estrechamente relacionado con los rasgos de la personalidad específicos de cada líder. 

Por ejemplo, las personas que obtienen puntuaciones altas en maquiavelismo en test de personalidad, son percibidas por los otros, normalmente, como líderes carismáticos y buenos, y tienden a ocupar, además, puestos de alta dirección, especialmente en empresas con poco recorrido. Por el contrario, a largo plazo, estos líderes tienen un efecto perjudicial en las carreras y el bienestar de sus seguidores. 

En un estudio anterior de las mismas autoras, donde se utilizó un juego (basado en el Public Goods Game, o iPGG) en el que se revelaron tres tipos de liderazgos: primero, aquellos no líderes; después, aquellos con liderazgo prosocial; por último, aquellos identificados como líderes-tramposos

El análisis de este estudio reveló que cada uno de estos comportamientos tenía un conjunto de características distintivas de personalidad, comunicación y cooperación. Tanto los líderes prosociales como los líderes tramposos fueron igualmente seguidos por otros miembros del grupo, en el 88% de los casos, indicando la existencia de estrategias comunicativas exitosas para los dos tipos de líder, incluso los tramposos, lo que les permitió, probablemente, generar una sensación de confianza en los demás, a pesar de las intenciones engañosas reales. Este estudio anterior al que nos ocupa, se realizó con jóvenes buriatos del sur de Siberia, un grupo de pastores tradicionales de origen mongol. 

El presente estudio fue diseñado para extender los hallazgos previos. Las autoras plantearon varias preguntas, como: ¿los rostros neutrales de los individuos tienen características comunes que los definen en uno u otro grupo?, si es así ¿qué rasgos físicos y de comportamiento se atribuyen a cada grupo?, entre otras. 

Se plantearon las hipótesis de que los observadores podrían diferenciar el potencial del liderazgo y los estilos de liderazgo por ciertas características físicas y de comportamiento basándose sólo en información facial estática, y, por otro lado, las autoras esperaban que los rostros de los líderes se percibieran como más masculinos, más fuertes, dominantes y saludables en comparación con los demás. 

En este estudio se construyeron unas fotografías prototipo a partir de los rostros de los participantes del primer estudio. En concreto, se consiguió un retrato del “no líder”, un retrato del líder prosocial y un retrato del líder-engañoso, conseguidos haciendo una mezcla con los de todos los participantes de cada grupo. Recordamos que estos jóvenes pertenecían a un grupo étnico concreto.

Después, se reunió a un total de 104 jóvenes, algunos de ellos eran rusos y otros también formaban parte de la comunidad buriata del sur de Siberia.

Dividieron a los participantes en grupos. Cada uno de los individuos de los grupos poseía 20 fichas y entre todos los miembros tendrían un fondo común, que perderían o ganarían en función de sus opiniones con respecto a las fotografías obtenidas del primer estudio: debían negociar qué les transmitía y por qué, y lograr un consenso. 

Los resultados demostraron que vivir en un entorno social de raza mixta no afectó a los juicios de los retratos, ya que los rusos no difirieron de los buriatos en las calificaciones de los retratos ni en la consistencia de sus juicios. 

Parece ser que las características que distinguen a los líderes-tramposos y los líderes prosociales son la forma de los ojos, los labios, la mandíbula y las cejas. Los líderes tramposos tienen los ojos más grandes y redondeados, los labios más carnosos, la mandíbula más redondeada y las cejas más prominentes

El estudio abre nuevas perspectivas para futuras investigaciones, invocando la investigación de estructuras faciales particulares que puedan distinguir a individuos con diferentes cualidades de liderazgo. Las autoras recomiendan seguir estudiando sobre el tema para obtener ideas aún más concluyentes.

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Does attention to one’s own emotion relate to the emotional interpretation of other people’s faces?”, de Munin, S. y Beer, J. S. (2022), en el que las autoras realizan un par de estudios para saber si, tal y como nos parece en primera instancia, existe una relación positiva entre prestarle atención a las emociones propias e inferir correctamente las emociones que otros sienten a partir de sus expresiones faciales.

Debido al interés que la comunicación no verbal ha ido despertando en los últimos años, algunos expertos se han preguntado algo que parece lógico: ¿la tendencia de las personas a prestar atención a sus propias emociones predice su capacidad de percibir correctamente las emociones de los demás? 

Las investigaciones han demostrado que desde la infancia y durante la edad adulta, las personas tienden a observar las expresiones de los rostros de otras personas en busca de pistas sobre cómo pueden sentirse, pero hay pocos estudios que se centren en si existe una relación como la descrita anteriormente. 

Aunque ninguna investigación ha examinado directamente la atención a las emociones propias en relación con la percepción ajena de éstas, es posible extrapolar hipótesis de investigaciones previas sobre las diferencias individuales en cuanto a la atención a la emoción y cómo esta se asocia con la categorización, también de las emociones. 

Una de ellas es la posibilidad de que los individuos con mayor atención a la emoción puedan tener una mayor capacidad para diferenciar las expresiones faciales percibidas en los demás y ser capaces de indicar la intensidad o la autenticidad de éstas. Esta es la idea que hemos mencionado algo más arriba, ya que es la que nos viene a todos a la mente si reflexionamos sobre el tema, pero ¿es cierto?

Lo que sabemos es que las personas con una mayor atención a las emociones controlan las suyas propias con mayor frecuencia, son más propensas a dejarse llevar por ellas y, también, tienen una mayor tendencia a utilizar su estado de ánimo como base para tomar decisiones. 

Sin embargo, no es tan sencillo cuando se trata de las emociones de otras personas, tema sobre el que se necesita más investigación. 

Con los artículos y publicaciones existentes se pueden elaborar dos hipótesis. Primero, que parece ser que los individuos que prestan más atención a las emociones, mostrarían una mayor capacidad de diferenciación de las señales que informan de la intensidad y la autenticidad emocional. Segundo, parece ser que también son capaces de etiquetar de forma más precisa las emociones de otra persona. Por último, hay otras investigaciones que dicen que estas personas pueden sobrevalorar la autenticidad de las emociones que ven en los rostros de los demás. 

Para aclarar estas cuestiones, las autoras decidieron realizar dos estudios. En el primero de ellos se analizó si las diferencias individuales en la atención a las emociones están relacionadas, de forma significativa, con las percepciones de la intensidad y la autenticidad de éstas en otras personas. 

Participaron 256 personas. En el experimento, vieron 48 imágenes de expresiones faciales presentadas al azar, con las emociones de enfado, felicidad o tristeza, y calificaron su intensidad emocional. Por otro lado, vieron 10 imágenes de sonrisas presentadas al azar, 5 de ellas eran “sonrisas Duchenne”, y tuvieron que puntuar la autenticidad de todas. 

El segundo estudio era muy similar al primero. Participaron 254 personas, que completaron una encuesta online con tareas de intensidad emocional, test relacionados, preguntas demográficas, entre otras. 

Los resultados observados no fueron consistentes con las hipótesis sugeridas por las investigaciones anteriores. En el estudio 1 no se encontró que la capacidad de prestar atención a las emociones propias moderara significativamente la capacidad de percibir la intensidad o la autenticidad emocional ajena.

Además, las percepciones de la emoción de los rostros de otras personas no siempre son precisas y, a menudo, quienes perciben hacen interpretaciones sesgadas. 

La investigación futura puede investigar situaciones en las que el comportamiento facial de los demás es muy breve, o también tener en cuenta estos sesgos que pueden aparecer cuando se interpretan las expresiones faciales e identificarlos. 

A medida que la investigación futura amplíe su enfoque y preste atención a cómo las diferencias individuales en la atención a la emoción pueden dar forma a la interpretación de los movimientos faciales, también podría considerar nuevas hipótesis y, con ellas, dar lugar, a su vez, a más investigaciones relevantes y de importancia. 

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Robot lecture for enhancing presentation in lecture” de Ishino, T.; Goto, M. y Kashihara, A. (2022), en el que los autores realizan un experimento para saber si la utilización de robots con habilidades especializadas en comunicación no verbal es algo positivo y beneficioso para el aprendizaje de los alumnos en clase.

Desde hace unos años, se ha ido extendiendo la utilización de robots, sobre todo de pequeño tamaño, en diversos contextos como los cuidados, la enfermería, la educación, la orientación, la hostelería… y además, su interés en algunas de estas áreas crece de forma exponencial, especialmente, en la educación. 

En este artículo, los autores se enfocan en el uso de robots de comunicación para dar conferencias o lecciones cortas en clases pequeñas. 

En una conferencia, generalmente, es muy importante presentar los contenidos con diapositivas de apoyo a la exposición oral, de forma que se pueda promover una mejor y más fácil comprensión por parte de los alumnos. Esto requiere que los profesores controlen la atención de los alumnos, tanto a las diapositivas como a la exposición oral, y esto debe hacerse por medio de muchos elementos no verbales: la mirada, los gestos, el paralenguaje, etcétera. 

Por ejemplo, si los profesores quieren atraer la atención de los alumnos a un punto importante de una diapositiva en concreto, deben dirigir su rostro hacia la presentación y señalar con un gesto directo de forma simultánea. 

Por otro lado, el comportamiento no verbal que sea histriónico, excesivo, innecesario, impediría que los alumnos mantengan su atención en la comprensión de los contenidos. En consecuencia, es indispensable que los profesores o los ponentes de las conferencias tengan una cierta formación en comunicación no verbal. 

Sin embargo, incluso para aquellos comunicadores con experiencia, no es tan fácil hacer un uso adecuado de las herramientas aprendidas de comunicación no verbal y mantenerlo a lo largo de la conferencia. Y si le sumamos que también hay personas inexpertas y no conocen las técnicas efectivas en este tipo de situaciones, el asunto se vuelve más complejo. 

Aquellos que tienen menos experiencia tienden a concentrarse más en la explicación oral y dejar de lado la comunicación no verbal. En consecuencia, el proceso de aprendizaje para los alumnos será más difícil. 

Los autores proponen la utilización de robots para dar conferencias, sustituyendo a los profesores humanos. El objetivo era reproducir un comportamiento no verbal lo más adecuado posible para que los alumnos presten atención a los contenidos más importantes de la lección. 

El robot reproduce la presentación que forma parte del material de apoyo de la ponencia o la clase, y dirige su rostro y sus gestos en función de ésta. 

En el estudio se compara la efectividad de las conferencias realizadas por humanos y realizadas por robots en cuanto al aprendizaje de los alumnos. 

Los participantes fueron 36 estudiantes de universidad. Se prepararon tres videoconferencias distintas que duraban entre 5 y 6 minutos. 

Los resultados obtenidos informaron de que los robots tenían dificultades para llevar a cabo un comportamiento preciso como ponentes, debido a sus limitaciones obvias (no son seres humanos), pero su comportamiento era reconocible. 

En el caso de un gesto de señalar, realizado por profesores humanos, se requiere señalar lugares precisos. Si es impreciso, puede dar lugar a confusión por parte de los alumnos,  y perderán la atención. El gesto de señalar por parte de un robot tiende a ser más firme, en consecuencia, los alumnos prestarían atención inmediata en la dirección señalada. 

De todas formas, para suplir las posibles carencias de los robots en cuanto a los gestos, los autores proponen utilizar punteros láser o efectos visuales en las diapositivas.

Como punto que también se debe mejorar, los autores mencionan que el robot necesita reconocer los estados de aprendizaje y comportamiento en la clase por parte de los alumnos. Por ejemplo, si hay personas que sienten que la conferencia es difícil, el robot tendrá que presentar un comportamiento no verbal distinto que ayude a cambiar esta percepción. 

Los resultados son positivos en cuanto a la atención cuando se trata de conferencias dadas por el robot, posiblemente por el factor novedad, aunque también se menciona que son ponencias breves y esto puede ser un punto a favor. Por ello, los autores proponen apostar por modelos híbridos donde robots hagan las introducciones a ciertos temas y profesores humanos expliquen las partes más complejas o que requieran de un factor menos “tecnológico”. 

En el futuro, los autores tienen la intención de saber más sobre las aplicaciones de los robots en el campo de la educación. Mientras tanto, invitan a otros investigadores a indagar sobre el tema, para incluir cada vez más este tipo de tecnología en nuestras vidas. 

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “In the name of love: can nonverbal communication serve as a predictor of Acceptance and Rejection of Potential Partners?”, de van den Eijnden, L.; van Telgen, T.; van Viersen, J. y Visser, T. (2022), en el que los autores realizan un par de estudios para saber si la comunicación no verbal y, en particular, la expresión facial, nos ayuda a predecir si un potencial compañero sentimental o sexual nos va a rechazar o no. 

Durante muchos años, los investigadores han coincidido en que la comunicación no verbal tiene un papel muy importante en el proceso de envío y recepción de mensajes, al transmitir información relevante que va más allá de las palabras. 

La investigación de los autores se centra específicamente en las parejas, porque se considera que la comunicación verbal es un factor fundamental de la transmisión de mensajes y, por tanto, de las emociones de las personas. Dado que el amor se basa en las emociones más que en la racionalidad, es razonable decir que la comunicación no verbal puede ser especialmente relevante para el amor. 

Por tanto, los autores se preguntan: ¿hasta qué punto la comunicación no verbal sirve como predictor en la elección de la pareja?

Para investigar este tema, los autores toman como referencia un programa de televisión holandés, donde un grupo de hombres agricultores busca el amor y tienen citas con diferentes candidatas. En la investigación actual se tiene en cuenta la expresión facial que el hombre que va a decidir, muestra antes de verbalizar su decisión. 

Las expresiones faciales son, a menudo, el medio a través del cuál se infieren muchas emociones. Las personas tienden a asociar ciertos movimientos faciales con algunas emociones y, por tanto, es posible que las señales no verbales que se muestran en el rostro de quien va a tomar una decisión, nos revelen su respuesta.

Una hipótesis de los autores es que, al observar al agricultor, se puede predecir la decisión que éste va a tomar antes de que la comunique.

Por otro lado, es importante averiguar cuáles son los elementos que nos hacen deducir que el agricultor tomará una u otra decisión. Es decir, qué movimientos inclinan la balanza hacia el rechazo o la aceptación. Los autores tienen en cuenta cuatro: 1) levantar las cejas, 2) sonreír, 3) cabecear y 4) sacudir la cabeza. 

Levantar las cejas se ha asociado a menudo con la tristeza y el enfado, incluso la sorpresa o el miedo, dependiendo del movimiento. 

La sonrisa, por su parte, puede expresar felicidad, pero hay muchos tipos de sonrisa, como las falsas, o la triste.

El cabeceo y sacudir la cabeza son también importantes porque pueden transmitir acuerdo y atención o bien desacuerdo, reticencia, incluso enfado…

Por tanto, los autores predicen que estos elementos van a ser predictores importantes de la aceptación o el rechazo a la potencial pareja. 

Se analizaron un total de 40 clips donde aparecían algunos de los hombres agricultores protagonistas del programa justo antes de rechazar a sus candidatas.

A diferencia de las expectativas, los resultados no mostraron apoyo a la idea de que  podemos predecir si el agricultor va a rechazar o aceptar una candidata. Tampoco hubo apoyo para la expectativa de que las señales faciales desempeñen un papel en la predicción del rechazo o la aceptación. 

Una posible explicación es que las señales visuales son, a menudo, subjetivas. Por ejemplo, una sonrisa puede indicar que alguien está feliz, pero a veces también puede ser una señal de timidez o cinismo. Levantar las cejas puede indicar múltiples emociones, como asombro o preocupación, lo cual dificulta juzgar el estado emocional de las personas. 

Por eso, es especialmente importante tener en cuenta el contexto y otros canales de comunicación no verbal, ya que uno solo nos proporciona información escasa y poco confiable. 

Los autores sugieren investigar con más participantes en futuros estudios, así como clasificar los vídeos: por un lado, aquellos en los que el candidato acepta alguien, por el otro, aquellos en los que rechaza a la persona. De esta forma, se puede contrastar entre unas expresiones faciales y otras. 

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Measuring the importance of communication skills in tourism”, de Tankovic, A. C.,; Kapes, J. y Benazic, D. (2022), en el que los autores realizan un estudio con estudiantes universitarios para conocer la importancia de diferentes dimensiones de la comunicación para el futuro de los profesionales del sector del turismo. 

Sabemos, gracias a numerosos estudios hasta el momento, que las habilidades comunicativas han sido identificadas como uno de los factores más importantes, incluso cruciales, para las empresas modernas.

Si bien es importante poseer unos conocimientos profesionales especializados para ser eficientes en nuestro trabajo, las investigaciones muestran que tener sólo habilidades técnicas se ha convertido en algo insuficiente para enfrentar los desafíos del entorno empresarial actual.

Ahora, quienes contratan no están interesados en personas que sólo tengan habilidades específicas para el puesto, sino que buscan también otras destrezas significativas, las llamadas “soft skills” o “habilidades blandas”. Se refieren a habilidades interpersonales, del trato con personas, y actitudes que mejoran la eficiencia empresarial y las relaciones. 

La comunicación empresarial efectiva es un requisito previo para el desempeño exitoso de cualquier empresa. Sin embargo, cuando se trata del turismo, la importancia de la comunicación es aún mayor, porque en turismo tiene un significado más profundo, vital para el éxito del negocio, especialmente en la interacción entre turistas y empleados.

Las investigaciones recientes muestran que los gerentes de hoteles pasan hasta el 80% de su jornada laboral comunicándose interpersonalmente con otros, afectando su comunicación, en gran medida, a la satisfacción laboral de todos sus subordinados. Las habilidades de comunicación auditiva implican el proceso de recibir, interpretar y responder a los mensajes, siendo considerada por la mayoría de expertos como la parte más importante del proceso comunicativo empresarial.

Y, algo muy interesante, es que las habilidades requeridas en turismo cambian con el tiempo. Debido a los avances tecnológicos, el turismo es, hoy en día, un sector inseparable de la tecnología, por lo que requiere de habilidades digitales por parte de los empleados. 

También se menciona la necesidad de entender, conocer y dominar la comunicación no verbal. Por ejemplo, es beneficioso prestar atención a las características físicas del comunicador, a los movimientos corporales, la cortesía expresada, la expresión facial…

Los empleados en turismo y hostelería deben ser cuidadosamente reclutados, y deben recibir formación continua, porque sus habilidades de comunicación son un indicador importante cuando se trata de generar una interacción positiva con los clientes. 

Es importante hacer la siguiente distinción. Si bien la comunicación en el turismo puede considerarse principalmente externa, la comunicación interna ayuda a reforzar la satisfacción de los empleados, lo que, a su vez, afecta a la satisfacción de los huéspedes. Combinando la comunicación externa y la interna, se consigue una comunicación interpersonal que involucra a todas las personas, a través de canales bidireccionales, con contacto personal directo, haciendo que todas las partes se sientan escuchadas y, por tanto, que las necesidades sean satisfechas con mayor frecuencia. 

Los autores se dieron cuenta de que no había un cuerpo de literatura previa de investigación sobre los diferentes aspectos de la comunicación mencionados aplicados al turismo y considerados todos a la vez. 

Difundieron un cuestionario que valoraba las habilidades de comunicación escrita, oral, habilidades auditivas, de comunicación digital y de comunicación no verbal. El cuestionario se envió a estudiantes de turismo y se completó entre 2019 y 2020. 

Los hallazgos revelaron que las habilidades de comunicación escrita y oral son el requisito previo de la comunicación empresarial. Como era de esperar, las habilidades de comunicación auditiva, parece que se han convertido en un componente esencial de la comunicación interpersonal, vinculado a la actividad diaria de las empresas y, además, muy relacionado con una mayor responsabilidad jerárquica. 

Por otro lado, las habilidades de comunicación digital se refieren a los desafíos contemporáneos más allá de las habilidades técnicas e informáticas, como el procesamiento de la información digital que se recibe y su tratamiento. 

Las habilidades de comunicación no verbal tienen un valor de confiabilidad muy alto para los encuestados, que mencionan la necesidad de prestar atención a señales como: sonreír al hablar, usar gestos y unas determinadas posturas corporales, usar vestimenta profesional adecuada, mostrarse confiado, honesto… 

De cara a las investigaciones futuras, los autores recomiendan centrarse en el efecto de las habilidades de comunicación mencionadas sobre la empleabilidad, la intención empresarial o el desarrollo profesional. 

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Communication and Emotional Vocabulay; Relevance for Mental Health Among School-Age Youths”, de Rimehaug, T. y Karstad, S. B. (2022), en el que los autores realizan un estudio para saber si es importante para la salud mental de niños y jóvenes el tener un vocabulario emocional rico.

A lo largo de los diferentes posts de este blog hemos visto cómo el lenguaje no verbal es inmensamente importante para que exista la comunicación y, cómo el entendimiento y comprensión de éste, contribuyen a que existan interacciones efectivas y satisfactorias. 

Pero ¿qué pasa con el comportamiento verbal? ¿Cómo afecta a nuestras relaciones, a nuestro modo de desarrollarnos individual o colectivamente? ¿Cómo afecta a nuestra salud mental?

Existe la suposición generalizada de que el lenguaje es importante para la salud mental de distintas formas: tanto por la influencia del lenguaje en el desarrollo humano, como por la influencia de la salud mental en nuestra comunicación. 

Es decir, normalmente se espera que un buen desarrollo del lenguaje sea un factor de protección contra problemas de salud mental ya que contribuye a que, por ejemplo, tengamos un buen funcionamiento social o la capacidad de resolver problemas cognitivos con mayor facilidad.

Sin embargo, el lenguaje y la comunicación también pueden aumentar la capacidad de rumiación, los malentendidos, los conflictos sociales… 

Desentrañar qué aspectos del lenguaje y la comunicación son los más importantes es algo que aún está en progreso. Pero aquellos aspectos que se proponen como tales pueden ser la variedad y riqueza de éste, así como su complejidad; la comprensión de conceptos y expresiones emocionales, o el entendimiento de los mecanismos y procesos sociales. 

A pesar de esto, se ha demostrado que el vocabulario, específicamente el vocabulario emocional, actúa como un recurso para contribuir al correcto desarrollo de la función social, al mejorar el comportamiento prosocial, reducir el riesgo de victimización y rechazo, etcétera. 

Además, el lenguaje emocional puede expresar emociones e informarnos sobre las reacciones emocionales de los demás en la interacción social; también escuchar atentamente nuestro discurso emocional, lo que puede influir en nuestras emociones. 

Por tanto, tanto la salud mental positiva como la negativa podrían relacionarse con el lenguaje y la comunicación, y posiblemente, más con la comunicación emocional. Por ello, es posible que un vocabulario emocional rico y matizado pueda ser beneficioso para la salud mental, al servir para la regulación emocional y el apoyo social, aunque también existe la posibilidad de usar el lenguaje de manera que cree o agrave los problemas de salud mental. 

Se ha demostrado cómo aquellos que reciben intervenciones de salud mental dirigidas (dicho de otra forma, psicoterapia), son capaces de cambiar y mejorar su salud mental a través de la comprensión emocional y las habilidades de comunicación, en relación con aquellos que no la reciben. 

En psicoterapia, a menudo se refieren a esto como “la cura a través del habla”. De hecho, el lenguaje ha tenido un papel muy importante en la psicoterapia desde sus inicios hasta los avances recientes en la terapia cognitivo-conductual. Esto sucede porque la psicoterapia se centra, a menudo, en la búsqueda de palabras y narrativas que puedan expresar y clarificar las experiencias de la vida, incluso moldearlas o reinterpretarlas. 

En estos procesos, el lenguaje emocional deficiente puede ser un obstáculo, y por ello es algo que se va desarrollando según se avanza en las sesiones.

En el presente estudio, los autores se centraron específicamente en las asociaciones entre la salud mental positiva y negativa (entendiendo la primera como los comportamientos prosociales, y la segunda como problemas emocionales o conductuales) y el vocabulario emocional. 

Hay relativamente pocos estudios que investiguen el papel específico del vocabulario emocional en la salud mental. La hipótesis de los autores es que el vocabulario emocional podría ser más importante para la salud mental que el vocabulario general, y reflejar así un recurso específico más allá de la inteligencia y las habilidades de comunicación.

En el estudio se utilizó una tarea de etiquetado libre, en la que se debían utilizar una serie de palabras y frases utilizadas para describir expresiones faciales asociadas comúnmente a emociones. Participaron 410 estudiantes de entre 10 y 16 años, acompañados de sus padres. 

Los resultados indicaron que el vocabulario emocional en los jóvenes escolares no es un recurso general para la salud mental, y lo mismo se aplicaría al vocabulario en general.

Sin embargo, el lenguaje pragmático, las habilidades para comunicarse de manera efectiva, se asociaron negativamente con problemas de conducta e hiperactividad, no ocurriendo lo mismo con los problemas emocionales y sociales.

Las habilidades pragmáticas también se asociaron positivamente con el comportamiento prosocial, lo que indica que éstas son un factor de recursos para los aspectos positivos de la salud mental. 

En resumen, el vocabulario emocional no mostró una asociación más fuerte con la salud mental que el vocabulario en general, pero las habilidades pragmáticas, en parte, sí. 

La sugerencia es que ampliar el vocabulario emocional per se, es poco probable que mejore la salud mental, a menos que la expansión del vocabulario se integre con mejoras en la comunicación social. 

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