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Paula Atienza

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Does attention to one’s own emotion relate to the emotional interpretation of other people’s faces?”, de Munin, S. y Beer, J. S. (2022), en el que las autoras realizan un par de estudios para saber si, tal y como nos parece en primera instancia, existe una relación positiva entre prestarle atención a las emociones propias e inferir correctamente las emociones que otros sienten a partir de sus expresiones faciales.

Debido al interés que la comunicación no verbal ha ido despertando en los últimos años, algunos expertos se han preguntado algo que parece lógico: ¿la tendencia de las personas a prestar atención a sus propias emociones predice su capacidad de percibir correctamente las emociones de los demás? 

Las investigaciones han demostrado que desde la infancia y durante la edad adulta, las personas tienden a observar las expresiones de los rostros de otras personas en busca de pistas sobre cómo pueden sentirse, pero hay pocos estudios que se centren en si existe una relación como la descrita anteriormente. 

Aunque ninguna investigación ha examinado directamente la atención a las emociones propias en relación con la percepción ajena de éstas, es posible extrapolar hipótesis de investigaciones previas sobre las diferencias individuales en cuanto a la atención a la emoción y cómo esta se asocia con la categorización, también de las emociones. 

Una de ellas es la posibilidad de que los individuos con mayor atención a la emoción puedan tener una mayor capacidad para diferenciar las expresiones faciales percibidas en los demás y ser capaces de indicar la intensidad o la autenticidad de éstas. Esta es la idea que hemos mencionado algo más arriba, ya que es la que nos viene a todos a la mente si reflexionamos sobre el tema, pero ¿es cierto?

Lo que sabemos es que las personas con una mayor atención a las emociones controlan las suyas propias con mayor frecuencia, son más propensas a dejarse llevar por ellas y, también, tienen una mayor tendencia a utilizar su estado de ánimo como base para tomar decisiones. 

Sin embargo, no es tan sencillo cuando se trata de las emociones de otras personas, tema sobre el que se necesita más investigación. 

Con los artículos y publicaciones existentes se pueden elaborar dos hipótesis. Primero, que parece ser que los individuos que prestan más atención a las emociones, mostrarían una mayor capacidad de diferenciación de las señales que informan de la intensidad y la autenticidad emocional. Segundo, parece ser que también son capaces de etiquetar de forma más precisa las emociones de otra persona. Por último, hay otras investigaciones que dicen que estas personas pueden sobrevalorar la autenticidad de las emociones que ven en los rostros de los demás. 

Para aclarar estas cuestiones, las autoras decidieron realizar dos estudios. En el primero de ellos se analizó si las diferencias individuales en la atención a las emociones están relacionadas, de forma significativa, con las percepciones de la intensidad y la autenticidad de éstas en otras personas. 

Participaron 256 personas. En el experimento, vieron 48 imágenes de expresiones faciales presentadas al azar, con las emociones de enfado, felicidad o tristeza, y calificaron su intensidad emocional. Por otro lado, vieron 10 imágenes de sonrisas presentadas al azar, 5 de ellas eran “sonrisas Duchenne”, y tuvieron que puntuar la autenticidad de todas. 

El segundo estudio era muy similar al primero. Participaron 254 personas, que completaron una encuesta online con tareas de intensidad emocional, test relacionados, preguntas demográficas, entre otras. 

Los resultados observados no fueron consistentes con las hipótesis sugeridas por las investigaciones anteriores. En el estudio 1 no se encontró que la capacidad de prestar atención a las emociones propias moderara significativamente la capacidad de percibir la intensidad o la autenticidad emocional ajena.

Además, las percepciones de la emoción de los rostros de otras personas no siempre son precisas y, a menudo, quienes perciben hacen interpretaciones sesgadas. 

La investigación futura puede investigar situaciones en las que el comportamiento facial de los demás es muy breve, o también tener en cuenta estos sesgos que pueden aparecer cuando se interpretan las expresiones faciales e identificarlos. 

A medida que la investigación futura amplíe su enfoque y preste atención a cómo las diferencias individuales en la atención a la emoción pueden dar forma a la interpretación de los movimientos faciales, también podría considerar nuevas hipótesis y, con ellas, dar lugar, a su vez, a más investigaciones relevantes y de importancia. 

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Robot lecture for enhancing presentation in lecture” de Ishino, T.; Goto, M. y Kashihara, A. (2022), en el que los autores realizan un experimento para saber si la utilización de robots con habilidades especializadas en comunicación no verbal es algo positivo y beneficioso para el aprendizaje de los alumnos en clase.

Desde hace unos años, se ha ido extendiendo la utilización de robots, sobre todo de pequeño tamaño, en diversos contextos como los cuidados, la enfermería, la educación, la orientación, la hostelería… y además, su interés en algunas de estas áreas crece de forma exponencial, especialmente, en la educación. 

En este artículo, los autores se enfocan en el uso de robots de comunicación para dar conferencias o lecciones cortas en clases pequeñas. 

En una conferencia, generalmente, es muy importante presentar los contenidos con diapositivas de apoyo a la exposición oral, de forma que se pueda promover una mejor y más fácil comprensión por parte de los alumnos. Esto requiere que los profesores controlen la atención de los alumnos, tanto a las diapositivas como a la exposición oral, y esto debe hacerse por medio de muchos elementos no verbales: la mirada, los gestos, el paralenguaje, etcétera. 

Por ejemplo, si los profesores quieren atraer la atención de los alumnos a un punto importante de una diapositiva en concreto, deben dirigir su rostro hacia la presentación y señalar con un gesto directo de forma simultánea. 

Por otro lado, el comportamiento no verbal que sea histriónico, excesivo, innecesario, impediría que los alumnos mantengan su atención en la comprensión de los contenidos. En consecuencia, es indispensable que los profesores o los ponentes de las conferencias tengan una cierta formación en comunicación no verbal. 

Sin embargo, incluso para aquellos comunicadores con experiencia, no es tan fácil hacer un uso adecuado de las herramientas aprendidas de comunicación no verbal y mantenerlo a lo largo de la conferencia. Y si le sumamos que también hay personas inexpertas y no conocen las técnicas efectivas en este tipo de situaciones, el asunto se vuelve más complejo. 

Aquellos que tienen menos experiencia tienden a concentrarse más en la explicación oral y dejar de lado la comunicación no verbal. En consecuencia, el proceso de aprendizaje para los alumnos será más difícil. 

Los autores proponen la utilización de robots para dar conferencias, sustituyendo a los profesores humanos. El objetivo era reproducir un comportamiento no verbal lo más adecuado posible para que los alumnos presten atención a los contenidos más importantes de la lección. 

El robot reproduce la presentación que forma parte del material de apoyo de la ponencia o la clase, y dirige su rostro y sus gestos en función de ésta. 

En el estudio se compara la efectividad de las conferencias realizadas por humanos y realizadas por robots en cuanto al aprendizaje de los alumnos. 

Los participantes fueron 36 estudiantes de universidad. Se prepararon tres videoconferencias distintas que duraban entre 5 y 6 minutos. 

Los resultados obtenidos informaron de que los robots tenían dificultades para llevar a cabo un comportamiento preciso como ponentes, debido a sus limitaciones obvias (no son seres humanos), pero su comportamiento era reconocible. 

En el caso de un gesto de señalar, realizado por profesores humanos, se requiere señalar lugares precisos. Si es impreciso, puede dar lugar a confusión por parte de los alumnos,  y perderán la atención. El gesto de señalar por parte de un robot tiende a ser más firme, en consecuencia, los alumnos prestarían atención inmediata en la dirección señalada. 

De todas formas, para suplir las posibles carencias de los robots en cuanto a los gestos, los autores proponen utilizar punteros láser o efectos visuales en las diapositivas.

Como punto que también se debe mejorar, los autores mencionan que el robot necesita reconocer los estados de aprendizaje y comportamiento en la clase por parte de los alumnos. Por ejemplo, si hay personas que sienten que la conferencia es difícil, el robot tendrá que presentar un comportamiento no verbal distinto que ayude a cambiar esta percepción. 

Los resultados son positivos en cuanto a la atención cuando se trata de conferencias dadas por el robot, posiblemente por el factor novedad, aunque también se menciona que son ponencias breves y esto puede ser un punto a favor. Por ello, los autores proponen apostar por modelos híbridos donde robots hagan las introducciones a ciertos temas y profesores humanos expliquen las partes más complejas o que requieran de un factor menos “tecnológico”. 

En el futuro, los autores tienen la intención de saber más sobre las aplicaciones de los robots en el campo de la educación. Mientras tanto, invitan a otros investigadores a indagar sobre el tema, para incluir cada vez más este tipo de tecnología en nuestras vidas. 

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “In the name of love: can nonverbal communication serve as a predictor of Acceptance and Rejection of Potential Partners?”, de van den Eijnden, L.; van Telgen, T.; van Viersen, J. y Visser, T. (2022), en el que los autores realizan un par de estudios para saber si la comunicación no verbal y, en particular, la expresión facial, nos ayuda a predecir si un potencial compañero sentimental o sexual nos va a rechazar o no. 

Durante muchos años, los investigadores han coincidido en que la comunicación no verbal tiene un papel muy importante en el proceso de envío y recepción de mensajes, al transmitir información relevante que va más allá de las palabras. 

La investigación de los autores se centra específicamente en las parejas, porque se considera que la comunicación verbal es un factor fundamental de la transmisión de mensajes y, por tanto, de las emociones de las personas. Dado que el amor se basa en las emociones más que en la racionalidad, es razonable decir que la comunicación no verbal puede ser especialmente relevante para el amor. 

Por tanto, los autores se preguntan: ¿hasta qué punto la comunicación no verbal sirve como predictor en la elección de la pareja?

Para investigar este tema, los autores toman como referencia un programa de televisión holandés, donde un grupo de hombres agricultores busca el amor y tienen citas con diferentes candidatas. En la investigación actual se tiene en cuenta la expresión facial que el hombre que va a decidir, muestra antes de verbalizar su decisión. 

Las expresiones faciales son, a menudo, el medio a través del cuál se infieren muchas emociones. Las personas tienden a asociar ciertos movimientos faciales con algunas emociones y, por tanto, es posible que las señales no verbales que se muestran en el rostro de quien va a tomar una decisión, nos revelen su respuesta.

Una hipótesis de los autores es que, al observar al agricultor, se puede predecir la decisión que éste va a tomar antes de que la comunique.

Por otro lado, es importante averiguar cuáles son los elementos que nos hacen deducir que el agricultor tomará una u otra decisión. Es decir, qué movimientos inclinan la balanza hacia el rechazo o la aceptación. Los autores tienen en cuenta cuatro: 1) levantar las cejas, 2) sonreír, 3) cabecear y 4) sacudir la cabeza. 

Levantar las cejas se ha asociado a menudo con la tristeza y el enfado, incluso la sorpresa o el miedo, dependiendo del movimiento. 

La sonrisa, por su parte, puede expresar felicidad, pero hay muchos tipos de sonrisa, como las falsas, o la triste.

El cabeceo y sacudir la cabeza son también importantes porque pueden transmitir acuerdo y atención o bien desacuerdo, reticencia, incluso enfado…

Por tanto, los autores predicen que estos elementos van a ser predictores importantes de la aceptación o el rechazo a la potencial pareja. 

Se analizaron un total de 40 clips donde aparecían algunos de los hombres agricultores protagonistas del programa justo antes de rechazar a sus candidatas.

A diferencia de las expectativas, los resultados no mostraron apoyo a la idea de que  podemos predecir si el agricultor va a rechazar o aceptar una candidata. Tampoco hubo apoyo para la expectativa de que las señales faciales desempeñen un papel en la predicción del rechazo o la aceptación. 

Una posible explicación es que las señales visuales son, a menudo, subjetivas. Por ejemplo, una sonrisa puede indicar que alguien está feliz, pero a veces también puede ser una señal de timidez o cinismo. Levantar las cejas puede indicar múltiples emociones, como asombro o preocupación, lo cual dificulta juzgar el estado emocional de las personas. 

Por eso, es especialmente importante tener en cuenta el contexto y otros canales de comunicación no verbal, ya que uno solo nos proporciona información escasa y poco confiable. 

Los autores sugieren investigar con más participantes en futuros estudios, así como clasificar los vídeos: por un lado, aquellos en los que el candidato acepta alguien, por el otro, aquellos en los que rechaza a la persona. De esta forma, se puede contrastar entre unas expresiones faciales y otras. 

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Measuring the importance of communication skills in tourism”, de Tankovic, A. C.,; Kapes, J. y Benazic, D. (2022), en el que los autores realizan un estudio con estudiantes universitarios para conocer la importancia de diferentes dimensiones de la comunicación para el futuro de los profesionales del sector del turismo. 

Sabemos, gracias a numerosos estudios hasta el momento, que las habilidades comunicativas han sido identificadas como uno de los factores más importantes, incluso cruciales, para las empresas modernas.

Si bien es importante poseer unos conocimientos profesionales especializados para ser eficientes en nuestro trabajo, las investigaciones muestran que tener sólo habilidades técnicas se ha convertido en algo insuficiente para enfrentar los desafíos del entorno empresarial actual.

Ahora, quienes contratan no están interesados en personas que sólo tengan habilidades específicas para el puesto, sino que buscan también otras destrezas significativas, las llamadas “soft skills” o “habilidades blandas”. Se refieren a habilidades interpersonales, del trato con personas, y actitudes que mejoran la eficiencia empresarial y las relaciones. 

La comunicación empresarial efectiva es un requisito previo para el desempeño exitoso de cualquier empresa. Sin embargo, cuando se trata del turismo, la importancia de la comunicación es aún mayor, porque en turismo tiene un significado más profundo, vital para el éxito del negocio, especialmente en la interacción entre turistas y empleados.

Las investigaciones recientes muestran que los gerentes de hoteles pasan hasta el 80% de su jornada laboral comunicándose interpersonalmente con otros, afectando su comunicación, en gran medida, a la satisfacción laboral de todos sus subordinados. Las habilidades de comunicación auditiva implican el proceso de recibir, interpretar y responder a los mensajes, siendo considerada por la mayoría de expertos como la parte más importante del proceso comunicativo empresarial.

Y, algo muy interesante, es que las habilidades requeridas en turismo cambian con el tiempo. Debido a los avances tecnológicos, el turismo es, hoy en día, un sector inseparable de la tecnología, por lo que requiere de habilidades digitales por parte de los empleados. 

También se menciona la necesidad de entender, conocer y dominar la comunicación no verbal. Por ejemplo, es beneficioso prestar atención a las características físicas del comunicador, a los movimientos corporales, la cortesía expresada, la expresión facial…

Los empleados en turismo y hostelería deben ser cuidadosamente reclutados, y deben recibir formación continua, porque sus habilidades de comunicación son un indicador importante cuando se trata de generar una interacción positiva con los clientes. 

Es importante hacer la siguiente distinción. Si bien la comunicación en el turismo puede considerarse principalmente externa, la comunicación interna ayuda a reforzar la satisfacción de los empleados, lo que, a su vez, afecta a la satisfacción de los huéspedes. Combinando la comunicación externa y la interna, se consigue una comunicación interpersonal que involucra a todas las personas, a través de canales bidireccionales, con contacto personal directo, haciendo que todas las partes se sientan escuchadas y, por tanto, que las necesidades sean satisfechas con mayor frecuencia. 

Los autores se dieron cuenta de que no había un cuerpo de literatura previa de investigación sobre los diferentes aspectos de la comunicación mencionados aplicados al turismo y considerados todos a la vez. 

Difundieron un cuestionario que valoraba las habilidades de comunicación escrita, oral, habilidades auditivas, de comunicación digital y de comunicación no verbal. El cuestionario se envió a estudiantes de turismo y se completó entre 2019 y 2020. 

Los hallazgos revelaron que las habilidades de comunicación escrita y oral son el requisito previo de la comunicación empresarial. Como era de esperar, las habilidades de comunicación auditiva, parece que se han convertido en un componente esencial de la comunicación interpersonal, vinculado a la actividad diaria de las empresas y, además, muy relacionado con una mayor responsabilidad jerárquica. 

Por otro lado, las habilidades de comunicación digital se refieren a los desafíos contemporáneos más allá de las habilidades técnicas e informáticas, como el procesamiento de la información digital que se recibe y su tratamiento. 

Las habilidades de comunicación no verbal tienen un valor de confiabilidad muy alto para los encuestados, que mencionan la necesidad de prestar atención a señales como: sonreír al hablar, usar gestos y unas determinadas posturas corporales, usar vestimenta profesional adecuada, mostrarse confiado, honesto… 

De cara a las investigaciones futuras, los autores recomiendan centrarse en el efecto de las habilidades de comunicación mencionadas sobre la empleabilidad, la intención empresarial o el desarrollo profesional. 

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Communication and Emotional Vocabulay; Relevance for Mental Health Among School-Age Youths”, de Rimehaug, T. y Karstad, S. B. (2022), en el que los autores realizan un estudio para saber si es importante para la salud mental de niños y jóvenes el tener un vocabulario emocional rico.

A lo largo de los diferentes posts de este blog hemos visto cómo el lenguaje no verbal es inmensamente importante para que exista la comunicación y, cómo el entendimiento y comprensión de éste, contribuyen a que existan interacciones efectivas y satisfactorias. 

Pero ¿qué pasa con el comportamiento verbal? ¿Cómo afecta a nuestras relaciones, a nuestro modo de desarrollarnos individual o colectivamente? ¿Cómo afecta a nuestra salud mental?

Existe la suposición generalizada de que el lenguaje es importante para la salud mental de distintas formas: tanto por la influencia del lenguaje en el desarrollo humano, como por la influencia de la salud mental en nuestra comunicación. 

Es decir, normalmente se espera que un buen desarrollo del lenguaje sea un factor de protección contra problemas de salud mental ya que contribuye a que, por ejemplo, tengamos un buen funcionamiento social o la capacidad de resolver problemas cognitivos con mayor facilidad.

Sin embargo, el lenguaje y la comunicación también pueden aumentar la capacidad de rumiación, los malentendidos, los conflictos sociales… 

Desentrañar qué aspectos del lenguaje y la comunicación son los más importantes es algo que aún está en progreso. Pero aquellos aspectos que se proponen como tales pueden ser la variedad y riqueza de éste, así como su complejidad; la comprensión de conceptos y expresiones emocionales, o el entendimiento de los mecanismos y procesos sociales. 

A pesar de esto, se ha demostrado que el vocabulario, específicamente el vocabulario emocional, actúa como un recurso para contribuir al correcto desarrollo de la función social, al mejorar el comportamiento prosocial, reducir el riesgo de victimización y rechazo, etcétera. 

Además, el lenguaje emocional puede expresar emociones e informarnos sobre las reacciones emocionales de los demás en la interacción social; también escuchar atentamente nuestro discurso emocional, lo que puede influir en nuestras emociones. 

Por tanto, tanto la salud mental positiva como la negativa podrían relacionarse con el lenguaje y la comunicación, y posiblemente, más con la comunicación emocional. Por ello, es posible que un vocabulario emocional rico y matizado pueda ser beneficioso para la salud mental, al servir para la regulación emocional y el apoyo social, aunque también existe la posibilidad de usar el lenguaje de manera que cree o agrave los problemas de salud mental. 

Se ha demostrado cómo aquellos que reciben intervenciones de salud mental dirigidas (dicho de otra forma, psicoterapia), son capaces de cambiar y mejorar su salud mental a través de la comprensión emocional y las habilidades de comunicación, en relación con aquellos que no la reciben. 

En psicoterapia, a menudo se refieren a esto como “la cura a través del habla”. De hecho, el lenguaje ha tenido un papel muy importante en la psicoterapia desde sus inicios hasta los avances recientes en la terapia cognitivo-conductual. Esto sucede porque la psicoterapia se centra, a menudo, en la búsqueda de palabras y narrativas que puedan expresar y clarificar las experiencias de la vida, incluso moldearlas o reinterpretarlas. 

En estos procesos, el lenguaje emocional deficiente puede ser un obstáculo, y por ello es algo que se va desarrollando según se avanza en las sesiones.

En el presente estudio, los autores se centraron específicamente en las asociaciones entre la salud mental positiva y negativa (entendiendo la primera como los comportamientos prosociales, y la segunda como problemas emocionales o conductuales) y el vocabulario emocional. 

Hay relativamente pocos estudios que investiguen el papel específico del vocabulario emocional en la salud mental. La hipótesis de los autores es que el vocabulario emocional podría ser más importante para la salud mental que el vocabulario general, y reflejar así un recurso específico más allá de la inteligencia y las habilidades de comunicación.

En el estudio se utilizó una tarea de etiquetado libre, en la que se debían utilizar una serie de palabras y frases utilizadas para describir expresiones faciales asociadas comúnmente a emociones. Participaron 410 estudiantes de entre 10 y 16 años, acompañados de sus padres. 

Los resultados indicaron que el vocabulario emocional en los jóvenes escolares no es un recurso general para la salud mental, y lo mismo se aplicaría al vocabulario en general.

Sin embargo, el lenguaje pragmático, las habilidades para comunicarse de manera efectiva, se asociaron negativamente con problemas de conducta e hiperactividad, no ocurriendo lo mismo con los problemas emocionales y sociales.

Las habilidades pragmáticas también se asociaron positivamente con el comportamiento prosocial, lo que indica que éstas son un factor de recursos para los aspectos positivos de la salud mental. 

En resumen, el vocabulario emocional no mostró una asociación más fuerte con la salud mental que el vocabulario en general, pero las habilidades pragmáticas, en parte, sí. 

La sugerencia es que ampliar el vocabulario emocional per se, es poco probable que mejore la salud mental, a menos que la expansión del vocabulario se integre con mejoras en la comunicación social. 

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Causal indicators for assessing the truthfulness of child speech in forensic interviews”, de Durante, Z.; Ardulov, V.; Kumar, M.; Gongola, J.; Lyon, T. y Narayanan, S. (2022), en el que los autores realizan un estudio para lograr identificar algún factor que sea relevante para discernir entre testimonios verídicos y testimonios falsos cuando se trata de entrevistas forenses a niños. 

En otros artículos hemos visto cómo las entrevistas se administran para obtener testimonios en entornos controlados cuando se trata de procedimientos legales e investigaciones que involucran a niños que presuntamente han sido víctimas o testigos de un delito. 

El niño se encuentra en una etapa de la vida humana en la que es especialmente vulnerable, pero, además, puede ser influenciado con mayor facilidad, incluso entrenado u obligado a admitir u omitir información falsa. 

Es decir, los mismos atributos del desarrollo que hacen que los niños estén más desprotegidos, también hacen que su testimonio sea susceptible de manipulación

Para abordar estos problemas, los expertos legales han desarrollado una estructura básica para realizar correctamente las entrevistas, que debe ser llevada a cabo por profesionales formados en la materia. 

El proceso comienza con la construcción de la relación, donde predominan las preguntas abiertas inocuas para ayudar al niño a que se sienta cómodo. Después, el entrevistador pasa a una parte algo más crítica, durante la cual obtiene recuerdos, dirigiendo preguntas, también abiertas, hacia el tema de interés. 

Debido a todo lo que está en juego, los estudiosos del derecho y los psicólogos se dedican a encontrar factores que indiquen si un niño está preparado para revelar información y si, la información revelada por el niño, es veraz o falsa.

Un metaanálisis de estudios realizado hace unos años, examinó la capacidad de adultos para detectar mentiras de los niños, con una tasa de precisión general del 54%, que sólo aumentó hasta el 59% cuando se trataba de personas entrenadas para ello. No son porcentajes muy altos. 

Se cree que esto sucede porque los adultos tienden a tener un sesgo hacia la creencia de que las declaraciones de un niño son siempre verdaderas.

La hipótesis que sustenta el estudio de los autores, es que la forma en que los niños adaptan su comportamiento en respuesta al de un entrevistador es una señal más informativa de engaño que el comportamiento en sí. 

Para combatir las dificultades a la hora de discernir entre veracidad y falsedad en una entrevista con niños, los protocolos establecidos son administrados por un profesional capacitado para obtener testimonios confiables. Estas entrevistas están diseñadas para minimizar la victimización secundaria y maximizar la recuperación de información valiosa sin coerción o preguntas dirigidas. 

Cuando se establece ese primer contacto, el entrevistador pregunta sobre temas inocuos para que el niño se sienta cómodo hablando; después, habrá preguntas que se relacionen directamente con la investigación, sin presionar al niño para que revele detalles específicos. 

Los estudios de detección del engaño se han limitado, en gran medida, a sujetos adultos, utilizando vídeo, audio o texto. Los trabajos previos en este área con niños, suelen realizarse basándose en características lingüísticas de la entrevista. 

Por el contrario, este artículo utiliza características acústicas y considera la coordinación y el comportamiento del niño en función de aquel del entrevistador, para comprender mejor la dinámica y la personalidad del niño en la entrevista. 

Para ello, se realizaron aproximadamente 200 entrevistas, cada una a un niño, realizadas por dos entrevistadores experimentados. 

La sesión comienza con el niño y uno de los entrevistadores, en una habitación llena de juguetes. El entrevistador comienza a entablar relación con el niño, pero uno de los juguetes se rompe y se produce una transgresión. Este entrevistador le dice al niño que entrará otro entrevistador distinto para hacerle unas preguntas, y añade que no diga nada sobre el juguete roto para no meterse en problemas. 

El segundo entrevistador sigue el protocolo base, primero construyendo una relación de confianza con el niño y luego hablándole sobre el juguete para que éste le diga qué ha sucedido con él. 

Parece ser que el mejor predictor individual de si un niño está diciendo la verdad o no, son sus niveles de imaginación. Existe una relación muy importante entre el uso que hacen los niños y los entrevistadores de una lenguaje vívido que evoque imágenes mentales claras. 

Los niños que planean omitir que ocurrió una transgresión, eligen con más cuidado su lenguaje, basándose en el del entrevistador. Por lo tanto, el niño se vuelve más o menos vago en sus descripciones, según el nivel de especificidad que esté usando el entrevistador. 

Por el contrario, si un niño es honesto, no modificará su conducta en función del discurso del entrevistador. 

Esta relación sugiere que los protocolos de entrevistas requieren que los entrevistadores modulen los niveles imaginativos en su idioma, para rastrear y diferenciar de manera más confiable entre testimonios verídicos y falsos. 

En el futuro, los modelos de sistemas dinámicos que incorporen la interacción del interlocutor y el comportamiento del niño, pueden proporcionar más información y mejorar la precisión.

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Atypical behaviours found in some mental health conditions negatively affect judgements of deception and credibility” de Lim, A.; Young, R. L. y Brewer, N. (2022), en el que los autores realizan un estudio para examinar algunas conductas visibles que asociamos con un discurso poco creíble, que, a su vez, son conductas que pueden presentar algunas personas que padezcan ciertas enfermedades de salud mental. 

Existe la creencia generalizada de que no importa tanto lo que dice la gente, como su comportamiento cuando lo dice, puesto que podría indicarnos culpa, engaño, arrepentimiento…, etcétera.

En un estudio de 2006, se hizo a 58 participantes la pregunta de cuándo sabían que alguien estaba mintiendo. Las respuestas más comunes fueron: cuando hay una aversión a la mirada, incoherencia, movimientos corporales exagerados, ciertas expresiones faciales… 

Tan sólo uno de los elementos estaba relacionado con el contenido del mensaje: la incoherencia. Lo que lleva a pensar que nos centramos mucho más en los elementos no verbales que en los verbales, idea consistente con numerosos estudios previos sobre el tema. 

Si bien el uso de señales poco confiables en la detección de la mentira es preocupante en sí mismo, es probable que también sea problemático para las personas que tienen alguna discapacidad o condición de salud mental. 

Por ejemplo, algunas personas con ansiedad social y trastornos de la comunicación social tienen dificultades para mantener el contacto visual, lo cual, en lugar de ser un mecanismo de evitación por la culpa, se relaciona más con el miedo a la interacción social.

Por otro lado, los movimientos corporales repetitivos pueden ser maneras de comportarse de las personas con trastornos de desarrollo neurológico o trastornos del espectro autista. 

Sin embargo, para un observador que no sepa mucho sobre el tema, estas conductas pueden interpretarse mal, como signos de nerviosismo o culpa. 

Otro indicador de la confiabilidad son las expresiones emocionales. Por ejemplo, hay estudios que muestran que, en un juicio, tanto las víctimas como los acusados son percibidos como más creíbles cuando muestran emociones negativas (como llorar) antes que emociones neutrales (afecto plano) o positivas (sonreír). 

A pesar de que muchos estudios han señalado que hay que prestar atención a señales verbales especialmente, el estereotipo de que lo más importante son las no verbales está muy extendido, incluso para profesionales como policías o jueces. 

Esto puede explicarse por la teoría de la atribución, que se basa en la premisa de que los individuos buscan de forma inherente comprender y explicar los comportamientos observados, y le atribuyen, así, una causa al comportamiento. 

En este estudio los autores examinan el efecto de cuatro señales asociadas comúnmente a la mentira: la aversión a la mirada, movimientos corporales repetitivos, monólogos y afecto plano. Se seleccionaron estos comportamientos porque se asocian con la mentira y porque, además, a menudo aparecen en personas con problemas de salud mental. 

Se planteó la hipótesis de que los individuos que mostrasen estos comportamientos serían percibidos como más mentirosos y menos creíbles. 

La muestra total estuvo compuesta por 392 personas mayores de edad, reunidas gracias a herramientas online. 

Se les mostró un vídeo de un juego, en el que una persona tenía que elegir si robar o no una pequeña cantidad de dinero y después convencer a otra persona de que lo había hecho o no. Si se salían con la suya, recibían 50$; si no, sólo 10$. Las personas de estos vídeos eran actores profesionales con un guión estandarizado. 

Los resultados revelaron efectos significativos de los movimientos corporales repetitivos y los monólogos sobre el engaño percibido, y efectos significativos del afecto plano sobre la credibilidad. Es importante, ya que podría tener implicaciones prácticas importantes para las personas que comúnmente muestran estos comportamientos, por ejemplo, personas con esquizofrenia o trastornos del estado de ánimo, personas con trastornos del neurodesarrollo, del espectro autista, entre otros. 

Sin embargo, contrario a lo que se esperaba, y también contrario a estudios previos, la aversión a la mirada no tuvo un efecto significativo en los juicios de engaño o credibilidad. Es posible que sea porque en este estudio se estudió este rasgo de forma aislada, mientras que en la mayoría de estudios se interpreta dentro de un contexto o acompañado de otras conductas que pueden dar fuerza al “efecto mentira”. 

Una limitación el estudio es que no se realizó con personas con enfermedades de salud mental, por lo que los autores recomiendan la participación de estas poblaciones de forma directa. 

Si quieres saber más sobre el comportamiento no verbal y cómo influye en con las relaciones interpersonales, visita nuestro Máster en Comportamiento No Verbal y Detección de la Mentira o nuestro Experto Universitario en Comunicación No Verbal y Personalidad, con becas especiales para los lectores del Club del Lenguaje no Verbal.

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Racial Identity-Aware Facial Expression Recognition Using Deep Convolutional Neural Networks”, de Sohail, M.; Ali, G.; Rashid, J.; Ahmad, I.; Almotiri, S. H.; AlGhamdi, M. A.; Nagra, A. A. y Masood, K. (2021), en el que los autores investigan la posibilidad de incluir, gracias a un software, la capacidad de tener en cuenta los grupos étnicos cuando se trata de analizar expresiones faciales. 

Debido a que los análisis manuales de la expresión facial son a veces algo lentos, cada vez se utilizan más distintos softwares que automatizan el proceso. Sin embargo, los autores se preguntan ¿tienen éstos en cuenta las diferencias entre los grupos étnicos y sus rostros?

El objetivo de un sistema de reconocimiento de expresiones faciales es reconocer las emociones que éstas muestran, porque existen una serie de movimientos musculares del rostro que se asocian a ciertas emociones y pueden hacernos inferir lo que siente una persona. 

Estas emociones son, normalmente, felicidad, tristeza, sorpresa, ira, miedo y asco, aunque a veces se incluyen el desprecio o la expresión neutral. 

Aunque muchos estudios se han centrado en el reconocimiento de la expresión facial utilizando imágenes estáticas, esto es algo que puede ser complejo por tres motivos, según explican los autores.

Primero, porque las variaciones de la estructura facial entre los sujetos de diferentes culturas dificultan la tarea de clasificación en algunos casos.

En segundo lugar, porque la semejanza entre expresiones puede ser importante, y, por tanto, un desafío reconocer cada una con precisión. 

Por último, diferentes sujetos pueden presentar variaciones en la expresión de sus emociones debido a su apariencia facial y sus formas biométricas. 

En general, los autores consideran que la variabilidad de la estructura facial entre culturas podría conducir a un reconocimiento incorrecto de la expresión facial porque la imagen de una emoción de una cultura puede ser diferente a la imagen de la misma emoción en otra cultura. Por ejemplo, se sabe que miembros de diferentes culturas pueden expresar niveles de excitación ante una emoción que en otra cultura no aparecerían. 

Por lo tanto, los autores creen que, con la inclusión de una descripción de la identidad racial en los modelos de software de reconocimiento facial automatizado, el proceso se volvería más confiable. 

En concreto, los autores desarrollan en este trabajo una nueva técnica de aprendizaje profundo: la red consciente de identidad racial (RIA-Net) aprende las expresiones faciales de imágenes y extrae las características de identidad racial de una red de identidad racial previamente entrenada (RI-Net). Esta última, se entrena utilizando datos multiculturales de personas japonesas, taiwanesas, estadounidenses, caucásicas, marroquíes… 

Además, utilizan un modelo basado en redes neuronales de convolución, que ya ha sido previamente usado con éxito por expertos como Pons y Masip, para el reconocimiento de la expresión facial. 

Los autores consideran que tener la raza en cuenta es muy importante. Se ha demostrado que la representación de la expresión facial no sólo está influenciada por la deformación muscular de la estructura facial, sino también por muchos otros factores sociales como la cultura, la geografía o el grupo étnico. 

¿Cómo se llevó a cabo el estudio? Pues bien, se propuso un sistema de reconocimiento de expresiones faciales asociadas con siete emociones: tristeza, felicidad, ira, miedo, sorpresa, asco y emoción neutral. 

Después, se tuvieron en cuenta cinco culturas distintas: la marroquí, la caucásica, la taiwanesa, la estadounidense y la japonesa. Para ello, se extrajeron imágenes de bases de datos específicas de cada país con rostros de personas nativas. 

Los hallazgos muestran, en primer lugar, que el mayor porcentaje de incomprensión surge entre las emociones de enfado, tristeza y miedo, ocurriendo lo contrario con la felicidad y la sorpresa, donde hubo un 100% de aciertos

El método propuesto por los autores logró una precisión del 97%. En las mismas condiciones, sin utilizar rasgos de identidad racial, la precisión bajó al 93,28%. Estos resultados manifiestan que el uso de rasgos de identidad racial en el reconocimiento de expresiones faciales mejora significativamente los resultados. 

La situación actual de pandemia ha hecho que la comunicación online sea mucho más común. Además, la globalización ha facilitado la comunicación entre personas de distintas partes del mundo y, por tanto, diferentes culturas. Las expresiones faciales juegan un papel muy importante teniendo esto en cuenta, por lo que es especialmente importante que se preste atención a la multiculturalidad cuando se trata de identificar las emociones a través del rostro. 

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “A comparison of Non-verbal Maternal Care of Male and Female Infants in India and the United Kingdom: The Parent-Infant Caregiving Touch Scale in Two Cultures”, de Hodsoll, J.; Pickles, A.; Bozicevic, L.; Supraja, T. A.; Hill, J.; Chandra, P. S. y Sharp, H. (2022), en el que los autores realizan dos estudios simultáneos, uno en India y otro en Reino Unido, para ver si existen diferencias en cuanto a cómo las madres de estas culturas se comportan con sus bebés, centrándose en el tacto cariñoso.

El cuidado de la madre a sus hijos es una característica esencial para el desarrollo correcto de los mamíferos. No sólo para garantizar su supervivencia a través de su alimentación y nutrición, sino para su desarrollo fisiológico, cognitivo, social y emocional. 

El cuidado incluye, en términos generales, la alimentación, el cuidado de la salud física, la estimulación sensorial e intelectual, la seguridad, la calidez emocional y el afecto, el consuelo cuando están angustiados, y también la respuesta a las necesidades y comunicaciones de los bebés. 

A pesar de que muchos de estos aspectos han sido estudiados en profundidad, el papel del tacto ha recibido muy poca atención y los hallazgos al respecto son mucho más limitados. 

En este trabajo, los autores realizan un estudio transcultural para conocer si existen diferencias en cómo las madres indias y las madres británicas cuidan a sus hijos, específicamente, cuando se trata del llamado “toque cariñoso”.

¿Por qué el “toque cariñoso”? Porque, en los seres humanos, el cuidado basado en el tacto se ha asociado en muchas ocasiones con beneficios para los bebés. El contacto piel con piel desde los comienzos de la vida del bebé en niños prematuros se han relacionado con resultados fisiológicos positivos para ellos. 

También se ha demostrado que facilita la interacción madre-hijo, haciéndola más receptiva y sincrónica. Parece ser que apoya el desarrollo emocional y de las habilidades cognitivas de los niños, como la atención sostenida o el control general. 

Específicamente, las caricias tempranas de los padres tienen un impacto positivo en la conducta temprana del bebé y en su respuesta fisiológica al estrés social, incluso su desarrollo emocional en edad preescolar. 

Por lo tanto, no cabe duda de que el tacto supone una exposición sensorial importante para los bebés que puede dar forma a su desarrollo. 

Como ya sabemos, existen costumbres diferentes según el país en que nos encontremos y el comportamiento del cuidado no iba a ser menos. 

Varios estudios han examinado la sensibilidad materna temprana en ciertas culturas y existe un cierto debate, puesto que algunos expertos argumentan que no existe una universalidad de la sensibilidad materna.

Por otro lado, hay otros expertos que sí apoyan la universalidad de la sensibilidad materna y afirman que sus manifestaciones varían entre culturas. 

Lo cierto es que se pueden encontrar respuestas de cuidado de la madre al hijo en todas las culturas, sólo que son distintas. Por ejemplo, los estudios transnacionales han demostrado que cuando las madres occidentales interactúan con sus bebés, utilizan más los comportamientos próximos: caricias o palmaditas, por ejemplo. También utilizan los comportamientos distantes, como hablar, mirar o sonreír. Pero en otras culturas no occidentales,  como la India, se estimula al bebé con masajes diarios.

Por otro lado, a los autores les interesaba explorar si existía alguna variación en los cuidados recibidos por el bebé en función de si era un niño o una niña. En algunas poblaciones del sur de Asia, los niños varones son favorecidos frente a las niñas, y esta preferencia podría ser relevante para las propias madres. De hecho, India tiene los niveles más anómalos de exceso de mortalidad femenina en el mundo en niñas de 1 a 4 años. 

Los autores plantearon la hipótesis de que los niños varones recibirían una mayor atención táctil en comparación con las niñas. 

En el contexto indio participaron un total de 395 madres, y en Reino Unido, 874. Se utilizó la escala Parent-Infant Caregiving Touch (PICTS), que contiene preguntas como: con qué frecuencia acaricia la madre la espalda de su bebé, su cabeza, su barriguita, los brazos o piernas. 

Los hallazgos fueron claros: la tasa de caricias tempranas reportadas en Reino Unido es más alta que la de India, pero no hubo diferencias en cuanto al sexo de los bebés. 

Es decir, por un lado, parece ser que las diferencias culturales son significativas y en India es mucho más habitual la práctica de los masajes a los bebés que la caricia, al contrario que en Reino Unido. Por otro lado, parece ser que la discriminación sexual está experimentando una cierta disminución.

Los autores mencionan que este artículo puede servir para examinar en el futuro, si los efectos protectores son similares para los niños de India y Reino Unido, viendo que las prácticas de cuidado son diferentes. 

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Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Body sway predicts romantic interest in speed dating” de Chang, A.; Kragness, H. E.; Tsou, W.; Bosnyak, D. J.; Thiede, A. y Trainor, L. J. (2021), en el que los autores organizan una serie de citas rápidas para estudiar cómo la música y los movimientos corporales influyen en los intereses románticos de los participantes. 

Las relaciones amorosas son uno de los vínculos sociales más esenciales para los humanos y, además, son fundamentales para la sociedad. 

Debido a esto, muchos estudios previos han investigado los factores sociales y de personalidad que están relacionados con la formación y el mantenimiento de estas relaciones, así como con la felicidad y el resultado de éstas. 

Uno de los aspectos que más ha llamado la atención de los expertos y también del público general es el primer momento de este vínculo, es decir, el origen, el interés romántico inicial. Para investigarlo se han utilizado las citas rápidas, que es un proceso en el que las personas tienen una serie de citas que duran pocos minutos con potenciales parejas románticas. El motivo de la validez de este método es que permite una buena manipulación experimental, además de que posee la aprobación de la comunidad científica.  Es el método que se utiliza en este estudio.

Sin embargo, el papel de la interacción interpersonal y el comportamiento no verbal en el interés romántico inicial rara vez ha sido estudiado científicamente, pese a ser visto como un factor crucial para las personas. 

En este artículo en concreto, los autores se centran en los balanceos, los vaivenes corporales interactivos de los miembros de la potencial pareja que participa en citas rápidas, y cómo estos se relacionan con el interés romántico. 

El balanceo del cuerpo forma parte del comportamiento no verbal de las personas y sirve como indicador de las interacciones en muchos entornos. Las personas rara vez se sientan y se quedan completamente quietas, sino que más bien realizan movimientos sutiles de torso y cabeza, generalmente sin darse cuenta. 

Cuando dos o más personas tienen una conversación, están en una sesión de psicoterapia o están tocando música al mismo tiempo, sus vaivenes corporales tienden a estar acoplados

Ya hemos mencionado que lo que se estudia en este artículo es el balanceo corporal y su relación con el interés romántico inicial. Pues bien, para evaluarlo, se examinaron las relaciones de acoplamiento entre el balanceo de una y otra persona, a lo largo de los 4 minutos que duró cada cita. 

Además se tuvo en cuenta un factor interesante: la música. Los entornos de citas suelen incluir música de fondo, sin embargo, el efecto de la música en el interés romántico inicial rara vez ha sido estudiado. 

Muchos lugares donde las personas experimentan interacciones románticas, como restaurantes, bares y fiestas, tienen música. Se sabe que ésta impulsa los movimientos intencionales y también aquellos inconscientes, especialmente los estilos como el soul, el funk o el jazz, que tienen un alto nivel del llamado “groove”. El “groove” sería el instinto que nos hace movernos y que nace de la influencia musical. 

Los estudios empíricos han demostrado que ciertos tipos de música promueven el balanceo del cuerpo a su ritmo, por lo tanto, los autores plantearon la hipótesis de que el ritmo musical podría afectar al interés romántico inicial al mejorar el acoplamiento interpersonal del balanceo. 

Para investigar todo esto, se reunió a 55 participantes. Hubo dos sesiones de citas entre hombres y mujeres mayores de edad. Para cada sesión se seleccionó música de fondo diferente. Se minimizó el contacto cara a cara entre posibles parejas antes de las citas y se instruyó a los participantes para que, una vez llegase el momento, tuvieran conversaciones e interacciones sólo con su compañero a la mesa. Después de cada cita, cada participante completó un cuestionario sobre su compañero. 

Se descubrió que el acoplamiento direccional del balanceo del cuerpo predecía el interés en las relaciones románticas a largo plazo, pero no a corto plazo. Específicamente, los participantes parecían tener un mayor interés en una relación a largo plazo si la dinámica de su balanceo predecía mejor el balanceo del cuerpo de su posible pareja. 

Esto es consistente con hallazgos previos que muestran que el interés en las relaciones a corto plazo se asocia principalmente con el atractivo, mientras que el interés en las relaciones a largo plazo se asocia con características de la personalidad similares y socialmente atractivas, como la inteligencia, la honestidad y la calidez. 

Los autores proponen la idea de que el acoplamiento del balanceo corporal refleja la calidad de la comunicación en la pareja y revela el grado de características de personalidad compatibles. 

Por otro lado, en cuanto a la música, se muestra que promueve el interés romántico durante las citas rápidas, lo que motiva futuras investigaciones sobre este tema. Sin embargo, no se encontraron evidencias de que la música se relacione con un mayor acoplamiento del balanceo, lo que no era consistente con la hipótesis planteada. Pero es importante mencionar que otros estudios previos muestran que la música con “groove” promueve la incorporación del movimiento a la música y por tanto se debe ahondar en si beneficia al surgimiento de vínculos románticos. 

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